Unos días en la frontera (I). Wellmitz

La semana pasada fuimos a Wellmitz. Wellmitz es un pequeño pueblo situado en la frontera con Polonia.
Lo único que sabía del viaje, era que íbamos a un pueblo con un paisaje muy bonito, a una casa grande de un amigo (no mío todavía, sino de otra amiga, Doris), en la que entre unos amios y él la están reconstruyendo.
Cuando llegué a la casa no daba crédito a lo que veían mis ojos... era una casa enorme, con una sala-teatro dentro!!! Cada habitación estaba renovada con mimo, la sala era un espacio salido de una película, con un enorme jardín, con cientos de frutas y verduras, y una super cocina de verano, en la que se es´ta todo el tiempo que se está en la casa cuando hace buen tiempo...GENIAL!!!
La historia de esta casa y nuestra sala estaba muy unida a la historia del pueblo...
Wellmitz era un pueblo sin vida, casi dormido, hasta que en 1846 llegó el tren al pueblo.
Debido a la construcción de la línea había muchos trabajadores que debían quedarse en el pueblo, este cambio de la estructura social y económica produjo varias tensiones con la población original del lugar.
En ese contexto los trabajadores del tren decidieron construir su propia sala cultural y social en donde pasar el tiempo libre. Ésta era nuestra sala.
En la RDA a principios de siglo en este pueblo había tres diferentes salas como ésta, lo que nos hace imaginar que la vida social y cultural de la época en estos pequeños pueblos era más que notable.
Dos días geniales que se completaron con la visita a los pueblos cercanos Eisenhüttenstad, Guben y Gubin, y el kneipe (la taberna) del pueblo el Kajüte. Pero eso será en los siguientes posts...
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